• 21/02/2018
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Hoy vamos a hablar de lo que se produce constantemente en nuestras vidas: El cambio. Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que en el camino nos vamos a enfrentar a cambios. Hay varios tipos de cambios, los que acaecen de forma repentina y nos pillan desprevenidos, y los que se producen porque nos hemos dedicado a planificarlos. Están los inevitables y progresivos; los que se van gestando lentamente y que descubrimos un tiempo después. Sea cual sea el tipo de cambio, lo importante es la huella que dejan en nosotros y cómo lo afrontamos, es decir, cuál es la actitud que asumimos ante ellos.

Comencemos por mencionar las diferentes clases de cambios. Si vamos a aprender a enfrentarlos, lo primero que debemos conocer es la naturaleza de cada uno. Esto nos permitirá también reflexionar sobre la actitud que deberías adoptar frente a ellos.

  1. TIPOS DE CAMBIOS
  • Cambios deliberados. Estos abarcan desde el corte del cabello, tomar un camino nuevo para dirigirse al trabajo, hasta otros más significativos, mudarse de casa, iniciar una relación de pareja, cambiar de trabajo. El efecto de estos cambios voluntarios dependerán de su trascendencia. Lo importante, debes saberlo, con estos cambios tienes la oportunidad de prepararte.
  • Cambios involuntarios. La persona que sufre un accidente, la que pierde su empleo de un modo repentino, la persona cuya pareja le abandona por otra, todas son víctimas de cambios involuntarios y negativos. También los hay positivos, como ganarse la lotería o conocer el hombre o la mujer de tus sueños. Sí, los positivos son maravillosos, pero los efectos pueden llegar a ser tan traumáticos como los ocasionados por los negativos. En todo caso, lo común entre los negativos y positivos es que no hay manera de prepararse ante ellos. Mejor así, nada es más agotador que querer anticiparse a los cambios.
  • Cambios progresivos. Los que son inevitables. Envejecemos, eso no se puede evitar. En algún momento perdemos un ser querido. Aunque no nos guste escucharlo, la muerte es parte de la vida. Podemos pelear o protestar en contra de estos cambios, pero eso no impedirá que ocurran. Gastarás menos energía trabajando en la aceptación de estos cambios, que buscando el secreto de la juventud o de la inmortalidad.
  • Cambios de corta duración. Los que suceden en un tiempo determinado, cambian las cosas y, después de un periodo corto, éstas vuelven a ser como antes. Vamos a detenernos aquí para preguntar: ¿las cosas pueden cambiar y luego volver a ser como antes? La respuesta es no. Una persona que ha estado en el hospital un par de semanas y luego regresa a casa, nunca será como antes. Todos los cambios, por más corta que sea su duración, dejan en la gente un cambio. Los cambios de corta duración pueden generar efectos tan drásticos como aquellos permanentes.
  • Cambios de larga duración. No importa si son involuntarios, progresivos o deliberados, todos generan un trastorno total en nuestro estilo de vida. Aun cuando produzcan dicha crisis, estos cambios tienen una particularidad: por lo general las personas poco a poco se van aceptando a la nueva situación que causan. Aceptar no es resignarse. Se trata de aprender a enfrentar las nuevas circunstancias de una manera positiva.

 

  1. ENFRENTAR EL CAMBIO

Los cambios deben ser considerados como una gran fuente de aprendizaje. Esa es la mejor actitud con la que se pueden enfrentar los cambios.

Pastilla de recomendaciones:

  • Si se han producidos cambios negativos en tu vida, puede ayudar el realizar una lista de los problemas que te han ocasionado. Es útil ver las cosas escritas. Los problemas no se resolverán solo por identificarlos, pero, por escrito, las dificultades no parecen tan inmensas como cuando están dando vueltas en tu mente. Hay casos en los que las personas, por solo escribir una lista, dejan de padecer insomnio.
  • Cuando veas tus problemas por escrito, ya sabrás por dónde empezar. Créeme, el primer paso es el que tiene mayor valor e impulso que el resto de las demás pasos.
  • Después que tengas tu lista, tacha todo aquello que hayas resuelto, esto genera alivio y satisfacción.

Muchas veces la solución a los problemas comienza con hacerse preguntas claves. Te recomiendo este cuestionario como punto de partida. Responde de forma escrita cada pregunta.

  • ¿Qué me está causando la ansiedad? Respuesta: “Que me hayan despedido de mi trabajo, los estudios…”
  • ¿En qué aspecto puedo hacer algo al respecto? Respuesta: “Seguir buscando empleo; estudiando un poco antes de dormir…”
  • ¿Cuáles son los beneficios, por insignificantes que sean, de la situación actual? Respuesta: “Revisión personal y aprendizaje…”
  • ¿Cuáles son mis mayores temores? 1. No conseguir trabajo 2. No tener para pagar el alquiler de mi apartamento 3. No terminar la licenciatura.
  • ¿Qué puedo hacer al respecto con cada uno de ellos? Dejar de pensar que no voy a conseguir trabajar 2. Pedirle un préstamo a mi hermano. 3. Estudiar y organizarme.

Pastillas de recomendaciones:

  • Después de ocuparte de los problemas inmediatos, es provechoso atender lo que te podría traer el futuro. No podemos adivinar lo que va a ocurrirnos dentro de dos años, pero ayuda el ejercicio de tratar de vislumbrar cómo podrían ser los acontecimientos.
  • Piensa en los aspectos positivos de tu situación. Si te invaden los pensamientos negativos, no los deseches, no les huyas, deja que revoloteen en tu mente; intentar evitarlos lo que va a causarte es un estrés mayor. Dedícale un breve tiempo a esos pensamientos negativos, y reflexiona sobre lo que harías si eso que piensas ocurre. Esto te ayuda a anticiparte.
  • Cuando te enfrentes con situaciones difíciles producto de un cambio no deseado, una buena técnica es elaborar un balance de los aspectos positivos y negativos de lo que estás viviendo. No lo realices un solo día. Procura realizar el balance durante varios días.
  • Aunque sea difícil, contempla cada cambio como un reto nuevo y apasionante.
  1. SER FLEXIBLE.

La flexibilidad es el estado ideal para recibir un cambio. Los árboles rígidos se quiebran en medio de una fuerte tormenta, en cambio de los flexibles se dejan llevar, se doblan, se inclinan ante los designios del fenómeno natural y sobreviven.

¿Qué es lo que te permitirá ser flexible? El desprendimiento. En otras palabras, “soltar el lastre”. Esto no quiere decir que tienes que olvidar eventos pasados, no, la idea es que te desprendas de ideas de ti mismo, o de otros, que sean anticuadas.

A muchos seres humanos les gusta encasillar. No solo por religión, color, nacionalidad, también por maneras de vestir, forma de hablar o por cualquier otro motivo. Es muy fácil clasificar a la gente, ese es el problema. La influencia de encasillar surge de influencias externas, por nuestra familia, por los vecinos, por los medios de comunicación, etc. El resultado: si algo se repite mucho, se asume con facilidad.

Por ejemplo, muchas personas han escuchado mensajes negativos de sus padres durante mucho tiempo. “No sirves para eso”. “Eres un estúpido”. “No vas a ser nadie en la vida”. Sí, las influencias externas pueden hacernos creer una idea equivocada de nosotros mismos. Es fácil asumir una idea negativa que positiva. Nos guste o no, todos hemos sido programados desde nuestra infancia con los puntos vista y actitudes de otras personas. La imagen que tenemos de nosotros ha sido creada por otros.

Todo individuo que haya alcanzado la edad para comprender los efectos que el pasado causa en su vida, tiene el derecho de cambiar esa imagen de sí mismo creada por otros.

Primero debes comenzar con lo siguiente:

  • Comprender la imagen que tienes de ti mismo.

Necesitas saber cómo eres ahora para poder iniciar un cambio. Te recomendamos el siguiente ejercicio que te permitirá comparar entre cómo te percibes y cómo te perciben las demás personas. Escribe las siguientes preguntas y responde.

  1. ¿Cómo pienso que soy? (Haz una lista de virtudes y defectos que crees que te describen)

Virtudes: Comunicativa…  Defectos: Carácter fuerte…

  1. ¿Cómo creo que me perciben otras personas?
  2. Virtudes Sincera… Defectos: Egoísta…
  3. ¿Qué me dicen otros acerca de cómo me perciben? (En esta pregunta tienes que buscar la ayuda de un amigo o de alguien que sepas que te va a decir la verdad)

Virtudes: Sincera…  Defectos: Gruñona… 

Prepárate, con este ejercicio te puedes llevar sorpresas agradables y no tan agradables.       

Pastillas de recomendaciones y reflexiones:

  • Examina las respuestas, compara las tuyas con las de las otras personas. Sé lo más realista posible. Has comenzado, es el inicio de conocerte a ti mismo. Esto te permitirá desprenderte del pasado.
  • Las influencias pasadas son las responsables de la imagen que te has formado de ti mismo. Resultaría provechoso si examinas a las personas y sucesos del pasado que, combinados, ayudaron a crear dicha imagen. Necesitas comprender quién eres y por qué eres así.
  • Si tu autoimagen es negativa, no quiere decir necesariamente que la gente que te rodeó deseará hacerte daño. Es posible que solo quisieron protegerte y, como seres humanos, cometieron errores. Sé flexible.

Sin duda, la mayor influencia en tu infancia la ejercieron tus padres, o las personas que estuvieron contigo. Nuestros padres son todopoderosos, por eso creemos en todo lo que nos han dicho. Sus mensajes positivos y los negativos tuvieron efectos sobre nosotros. Para llegar a comprenderte a ti mismo y tu imagen interna, tienes que mirar atrás. Siempre hacer las preguntas claves es importante. Recomiendo que te hagas estas preguntas y las respondas:

  • ¿Qué tipo de personas eran mis padres?
  • ¿A cuál prefería de pequeño?
  • ¿Por qué?
  • ¿Cómo me llevaba con mis hermanos?
  • ¿Me sentía celoso de la atención de mi padre o madre le prestaban?, y si era sí, ¿eran los celos justificados?

A estas preguntas puedes añadir las que desees, las que tú creas que van a ayudarte a hurgar tu pasado.

3.4 Cómo modificar la autoimagen  

Después que has revisado el pasado con las preguntas que hayas elegido, tienes dos opciones, quedarte con la imagen que tienes de ti en caso de que te guste, o puedes negarte a que el pasado te siga diciendo cómo eres.

No es fácil cambiar la imagen que tienes de ti mismo, pero si no te agrada, entonces vale la pena intentarlo. Te hará más productivo, sin duda. Esto puedes hacerlo solo, o si así lo deseas con ayuda de un terapeuta.

Hurgar el pasado en ocasiones genera cólera. Existen maneras de deshacerse de estas reacciones. No importa el método que uses, lo importante es que hay tres puntos esenciales:

  1. Reconocer tus sentimientos verdaderos.
  2. Expresarlos de la manera que deseas
  3. Una vez expresados suelta el lastre y déjalos ir. No puedes hacer nada para borrar el pasado, pero si puedes construir el presente y el futuro.

Hurgar en el pasado es doloroso, pero te aporta estos beneficios:

  • Te comprenderás a ti mismo. Entenderás por qué has evolucionado del modo que lo has hecho, en lo negativo y lo positivo.
  • Las personas que quieren seguir percibiéndote como eras, puedes dejarlas en el pasado, no tienes por qué traerlas a tu presente.
  • Al comprenderte mejor, serás más comprensivo con otros.
  • El progreso personal no es posible sin autoconocimiento.

Sí, conocerte, te ayudará a convivir con los cambios. Los cambios son un tema para seguir conversando. El próximo vídeo seguiremos tocando puntos que te ayudaran a manejar los cambios.

Ahora hagamos un resumen de los puntos importantes que dijimos.

  • Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que en el camino nos vamos a enfrentar con cambios. Hay varios tipos de cambios, los que acaecen de forman repentina y nos pillan desprevenidos, y los que se producen porque nos hemos dedicados  a planificarlos.
  • Podemos pelear o protestar en contra de los cambios progresivos, pero eso no impedirá que ocurran. Gastarás menos energía trabajando en la aceptación de estos cambios, que buscando el secreto de la juventud o de la inmortalidad.
  • Todos los cambios, por más corta que sea su duración, dejan en la gente un cambio.
  • Aceptar no es resignarse. Se trata de aprender a enfrentar las nuevas circunstancias de una manera positiva.
  • Los cambios deben ser considerados como una gran fuente de aprendizaje. Esa es la mejor actitud con la que se pueden enfrentar los cambios.
  • Es útil ver las cosas escritas. Los problemas no se resolverán solo por identificarlos, pero, por escrito, las dificultades no parecen tan inmensas como cuando están dando vueltas en tu mente.
  • Cuando te enfrentes con situaciones difíciles producto de un cambio no deseado, una buena técnica es elaborar un balance de los aspectos positivos y negativos de lo que estás viviendo. No lo realices un solo día. Procura realizar el balance durante varios días.
  • Aunque sea difícil, contempla cada cambio como un reto nuevo y apasionante.
  • La flexibilidad es el estado ideal para recibir un cambio. Los árboles rígidos se quiebran en medio de una fuerte tormenta, en cambio de los flexibles se dejan llevar, se doblan, se inclinan ante los designios del fenómeno natural y sobreviven.
  • ¿Qué es lo que te permitirá ser flexible? El desprendimiento. En otras palabras, “soltar el lastre”. Esto no quiere decir que tienes que olvidar eventos pasados, no, la idea es que te desprendas de ideas de ti mismo, o de otros, que sean anticuadas.

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Referencia bibliográfica:

Markham, Ursula (2014). Convivir con el cambio. Neoperson Ediciones. España (Madrid)

Guzmán de la Rosa, Andrea (2018) Adaptabilidad y proceso de cambio organizacional. Tesis de grado. Universidad Rafael Landívar. Guatemala. 

Leyva y Lasso, Paulina (2018). Manejo de estrés. Editorial Vergara. México

Stepanian, Andrés (2016)  Síntomas, niveles de estrés y estrategias de afrontamiento en una muestra de estudiantes masculinos y femeninos de una institución de educación. Universidad católica de Colombia. Facultad de Psicología. 

ERE Zurita, BWS De Mesa. Manejo del estrés académico; revisión crítica

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